Ese día, Jorge me esperaba con un cuento. Cuando se hizo mayor, su padre le dijo:”Hijo mió: no todos nacemos con alas. Si bien es cierto que no tienes obligación de bolar, creo que seria una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado”.
Pero yo no se volar contestó el hijo.
Es verdad… dijo el padre y , caminando, lo llevo hasta el borde del abismo de la montaña
viernes, 17 de febrero de 2012
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